Por la autopista tuve la extraña sensación de no mirar bien.
Cuando estoy en un sitio nuevo las cosas me parecen anchas, y veo los colores con más brillo, y la proporción de las cosas. Pero cuando ya he pasado por ahí varias veces; todo el lugar se empaqueta y se rotula como "ese sitio". Y ya no me fijo al detalle.
Ya me lo conozco.
En la autopista vi un destello de cuando aquello era desconocido. Y de que una vez yo miré esto como si fuera una boca gigante, engulléndolo todo mientras avanza. Y por un instante miré como si fuera la primera vez.
Pero sólo un instante: Hay que hacer mucha fuerza para mirar sin recordar.
Porque ya sé lo que hay detrás de la próxima curva.

buenos días principito...un beso
Y... ¿qué hay detrás?
MO.
P.D.: ¿Te puedo llamar principito yo también? ma molao.
De principito(ito) nada. Majarajá para unos, rey para otros.
Un pote de nutella.
A mi me pasa al contrario. Voy siempre con el despiste pegado a mi enorme trasero lo que me impide recordar al día siguiente que ese camino ya lo tomé. Asi que todo me resulta siempre nuevo lo que me lleva al siguiente estado de catatonia y alucine: ¿Pero esto ya estaba antes aqui? o ¿ahh, pero este camino ya lo había cogido yo antes?
En definitiva, paso por el mundo como si fuese de otro planeta, todo el día en el limbo asi que no importa las veces que pase por el mismo sitio, siempre me parece diferente. Saludos de mis porcinos que huelen de lo más divino.
A mí eso me pasa con la música. Puedo escuchar una canción cien mil veces.
No creo que dependa del tamaño del trasero.