Ayer bajé al badulaque que tengo puerta con puerta, a comprar agua. Como siempre hago. Ahí estaban... hostia, pues no sé cómo se llaman. Bueno; Micky y Mouse. Un par de indios de los de la india de Bangladesh, muy majos los dos.

A veces uno, o el otro, o ambos están cuidando del comercio. Que en verdad lo lleva uno con pinta de listo que fue el que lo compró y se instaló con su mujer -la que está preñada- y con amigos o família. Cada cierto tiempo uno de esos indios desaparece y es reemplazado por otro. Me hice amigo de un chaval jovencillo que ahora está trabajando en un hotel de camarero, y me explicó que con las propinas y tal llega a los 1600 euros. Fíjate. Si eso traspaso el negocio y me largo a servir cafés.

Pues decía que ayer bajé y que ahí estaban Micky y Mouse, que apenas chapurrean el castellano. A veces me preguntan qué tal y yo contesto que bien con una sonrisa mientras cruzo el portal de casa. Ayer me dio por plantarme y entrar en detalles. Pero la crisis de babel se instauró entre nosotros y apenas nos entendíamos.

Sí que comprendí que estaban cansados. A lo que yo me reía diciendo que cómo es posible, si se pasan ahí todo el día sin hacer nada. Pero consiguieron hacerme ver que es ramadán, y que tienen que practicar el ayuno no sé cuántos días, o no sé cuántas horas al día o algo.

¿Y no eat nada?

No, no poder comer nada.

Me dio por hacerme el gracioso y decirle a uno que fijo que a escondidas comía algo. Pero se puso a reir en plan nervioso diciendo que no, que para nada, que god está en lo alto del cielo y lo ve todo.

A lo que yo repuse que yo sí lo pillé picando algo entreayunos.

Y no se si se ofendió o qué, pero entró precipitadamente en el badulaque despidiéndose con un montón de noes en la boca.

Luego subí las escaleras algo preocupado, a ver si insinuar que comes durante el ramadán a escondidas de dios es como cagarse en sus muertos, o llamarlo maricón de mierda, o algo así.