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La Coctelera

1400gramos

11 Septiembre 2008

Un espigón

Estábamos por el puerto. Cerca de un espigón.

El espigón en sí no era sólo un sendero de piedras sobre el mar, sino un muro alto y fino. Yo lo recorría como buscando un final, pero parecía que no existía nada de eso.

Algo ha explotado, o de alguna forma se ha abierto una brecha. Al otro lado mar.

He vuelto sobre mis pasos y he entrado en un edificio. Habían dos plantas; una arriba donde la gente se salvaba (no sé de qué; como si tuviera que venir un tsunami) y abajo estaban los que "iban llegando para prepararse a subir". Era un pasillo largo con un montón de habitaciones, y alguien nos había preparado un pase, o un código, para poder acceder a la parte superior. Pero teníamos que encontrar un ordenador dentro de una maleta. Y cada maleta que abríamos sólo tenía una serpiente. Y cada serpiente más grande que la anterior.

El sueño ha entrado en un caos, se ha desmaterializado todo, y ha vuelto a empezar:

Estaba junto a un edificio de dos plantas, junto al mar, y al otro lado el espigón con su muro y su brecha en él. De la ventana de arriba se asoma una mujer y me dice que tengo que moverme por las oficinas estas y encontrar unas letras que forman una palabra.

Entro y me encuentro una oficina con sus cubículos para cada trabajadora. Son todo mujeres metidas en su ordenador o haciendo llamadas. Hay tanto follón que ni se enteran de mi presencia. Descubro algo curioso en una papelera; un portatil de plástico, como de juguete. Es en verdad un maletín, y cuando lo abro me encuentro una A grande, roja como si fuera sangre. Ya tengo mi primera letra.

De un vistazo veo varios maletines más en diversas papeleras. Los voy cogiendo todos y sin abrirlos se los lanzo a aquella mujer. Hay un huequecito en el techo; una especie de balcón para los de arriba. Y le voy pasando los maletines por ahí. A medida que se los paso ella va probando combinaciones. De pronto se le ilumina la cara; la palabra está incompleta pero ya sabe lo que és. Sólo le falta una letra más, me dice.

Le iba a preguntar que qué hay escrito, pero ya estoy agachado en busca de la última papelera. Una moza se topa de cara conmigo y me dice que no puedo estar ahí. Yo le digo algo; pero sé que estoy pensando que esto es un sueño, que estoy despertándome y que por su culpa no me voy a quedar sin saber qué palabra es. Me lanzo a por una papelera del fondo, la que está más lejos, porque sé que es ahí donde está la última letra.

No entiendo por qué estoy forcejeando con esa chavala; no me deja cogerlo, y yo siento una cuenta atrás corriendo en mi contra. Me despertaré sin saber qué palabra era y...

Y me despierto.

servido por 1400gramos 8 comentarios compártelo

8 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Silvia

Silvia dijo

La planta de arriba representaba lo desconocido, la de abajo tu vida real.
En vez de forcejear con la chavala para encontrar la letra, debías haberla invitado a tomar un café. La palabra no era lo importante y ella te lo estaba diciendo. A veces los objetivos desconocidos nos ciegan.

Vaya sueño más chulo que has tenido.

11 Septiembre 2008 | 02:32 PM

1400gramos

1400gramos dijo

No me va eso de razonar los sueños. Pero supongo que lo que dices es cierto del todo.

Sobre todo "...y ella te lo estaba diciendo". Curioso ¿no? A veces necesitas de la conciencia de otro para que te diga cómo se te ve desde fuera: "vas cegao nen!!" jaja

Llevo unos días soñando cosas así. Pero al poco rato las olvidaba. Este lo he cazao antes de que se fuera por la ventana a volar por las nubes.

11 Septiembre 2008 | 02:53 PM

jodoroswky

jodoroswky dijo

mira cielo...te explico, tu estas muy mal...la letra era la A...de aleluya que se te ha terminado el sueño...que estresss pordió! ...y dices que llevas varios días así?...tronao?...haciendo los cien metros lisos espigón vá...espigón viene...planta de arriba...planta de abajo...y busca la letra y el ordenador...y la chica y la chavala que no atinan a conectar...y tú que no das pillao el tema...desde que tengo orejas no me tocaba un sueño así...mira, esta noche te vas a tomar un baño calentito...con espumita, aceites y velas...cena ligerita...vasito de leche...tisanita de valeriana y a soñar con la jolina...que está muy buena, en una playa de brasil...todo llanito y sin curvas...y amarralos como puedas, que después vienen todos para acá...y lleva todo agosto y septiembre lloviendo...

11 Septiembre 2008 | 04:59 PM

1400gramos

1400gramos dijo

Mira tierra... te salva que me has hecho reir con lo de los cien metros arriba y abajo.

Ni baño, ni espumita, ni valeriana, ni estrés de sueño que valga. A ver si consigo que para Octubre te caiga granizo.

12 Septiembre 2008 | 11:20 AM

encontrada

encontrada dijo

pues sí, me quedo yo también sin conocer la palabra...

Qué risa tonta me ha entrado con lo de tierra.

Un abrazo

12 Septiembre 2008 | 05:13 PM

1400gramos

1400gramos dijo

Silvia nos ha mostrado el camino:

Si superas la curiosidad por saber lo innecesario, serás libre de liarte con la oficinista.

O algo así. Hace un minuto lo tenía pensado y era pura poesía, palabra.

12 Septiembre 2008 | 05:31 PM

silvia

silvia dijo

El camino no, milcuatroci, el espigón!

16 Septiembre 2008 | 06:12 PM

1400gramos

1400gramos dijo

jajaja eso eso, que manía más fea tengo de liar las cosas.

17 Septiembre 2008 | 02:08 PM

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