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La Coctelera

1400gramos

10 Septiembre 2008

Un trenecito

Ricitos y Cleopatra se complementan de maravilla. Una blanca, la otra negra. Una habla, la otra escucha. Una termina las frases diciendo "sí o no?", la otra no importa si se dejan a medio fin. Una dice que está loca, la otra se sienta al modo psicoprofesional en la silla.

Robo una patata.

Una habla de sexo, la otra de una niña. Una pone del revés la sonrisa del camarero, la otra mira.

No van a mear juntas.

No se hablan mal -en exceso- por la espalda.

No tienen remilgos.

Una cuando llega habla, la otra lee. Una se tapa, la otra se muestra. Una es un tronco, la otra ocho ramas. Una espera el metro de lejos, la otra va en bici. Una fuma, la otra tiene contactos aristocráticos. Una está satisfecha de su hobby, la otra sólo fue a por el título. Una sigue con la cerveza, la otra se pasa a la pepsilight.

Las dos se tapan la boca, a veces. Las dos tienen unos principios sin final. Las dos hablan de su papá con entusiasmo. Las dos no me prueban los platos. Las dos se llaman guapa mutuamente. Las dos no me aclaran cómo me van a llamar a partir de ahora.

A las dos les puede llegar a temblar la voz.

A las dos se les alegra la cara igual.

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9 Septiembre 2008

Un doblar

Me he tomado un café con Edu mientras le explicaba como funciona la fotodepilación, y le mostraba la publicidad, y le decía cuánto le voy a pagar por tenerlo a él como comercial.

Para foguearlo hemos entrado en el primer local que se me ha ocurrido; un centro de belleza que hay a dos metros de mi casa. Ya he visto que ponía que hacían depilación y estética ahí dentro, pero mi intención no era conseguir nada si no que Edu viera como se empiezan estas conversaciones tan peculiares entre un sujeto A que quiere vender algo y un sujeto B que está hasta los putos huevos de energúmenos que le quieren colar lo que sea.

Me han presentado a la señora del centro, la jefa, la matriarca, vamos. Y ahí de pie, con todo el convencimiento de no querer molestarla ni comerle la cabeza, me he presentado y esas cosas.

-Pero para quién trabajas?- Me ha preguntado en plan fría y distante.

Y yo le he dicho la verdad; que para mí. Que la empresa la tengo con mi hermana, señora, que la voluntad empresarial de uno no da para más altos vuelos.

Le ha encantado mi respuesta porque nos hemos sentado y me ha pedido que le hable de todo lo que ofrecemos. A ver si algo le puede interesar. Y ahí yo le he ido hablando de todo pero sin habérmelo preparado ni nada, así, desorganizado y tal cual. Porque hacía meses que no salía yo a tirar la caña por ahí.

Y resultará que esto es como el amor. Que cuando más pasas y más floja te la trae lo que pueda pasar o dejar de pasar, más simpatía despiertas. Manda huevos.

La mujercita esa me ha terminado explicando su vida, me ha mostrado el pedazo de balneario que tiene escondido ahí, y ya sólo faltaba que me mostrase los pelillos de la aureola del pezón para rematarlo. Pero no hemos llegado a tanto.

De su "me lo pienso" ha derivado a un "sí quiero" de lo más formal y en toda regla. Y ya parecía todo resuelto cuando le ha dado por regatearme su comisión. Me lo ha regateado bien, y ahí sí que me he sentido oxidado. Y no es que haya dado el brazo a torcer. Es que se lo he regalao y le he prometido que si es bona nena el mes que viene le traigo la pierna.

Al salir Edu bailoteaba a mi alrededor hablando como habla él; lento y alegre. Qué fácil es esto tío, que guay, que bien se te veía, te voy a sacar un montón de centros, y blablabla. Yo pensaba que me la acaban de endiñar doblá.

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9 Septiembre 2008

Una omnipresencia

Ayer bajé al badulaque que tengo puerta con puerta, a comprar agua. Como siempre hago. Ahí estaban... hostia, pues no sé cómo se llaman. Bueno; Micky y Mouse. Un par de indios de los de la india de Bangladesh, muy majos los dos.

A veces uno, o el otro, o ambos están cuidando del comercio. Que en verdad lo lleva uno con pinta de listo que fue el que lo compró y se instaló con su mujer -la que está preñada- y con amigos o família. Cada cierto tiempo uno de esos indios desaparece y es reemplazado por otro. Me hice amigo de un chaval jovencillo que ahora está trabajando en un hotel de camarero, y me explicó que con las propinas y tal llega a los 1600 euros. Fíjate. Si eso traspaso el negocio y me largo a servir cafés.

Pues decía que ayer bajé y que ahí estaban Micky y Mouse, que apenas chapurrean el castellano. A veces me preguntan qué tal y yo contesto que bien con una sonrisa mientras cruzo el portal de casa. Ayer me dio por plantarme y entrar en detalles. Pero la crisis de babel se instauró entre nosotros y apenas nos entendíamos.

Sí que comprendí que estaban cansados. A lo que yo me reía diciendo que cómo es posible, si se pasan ahí todo el día sin hacer nada. Pero consiguieron hacerme ver que es ramadán, y que tienen que practicar el ayuno no sé cuántos días, o no sé cuántas horas al día o algo.

¿Y no eat nada?

No, no poder comer nada.

Me dio por hacerme el gracioso y decirle a uno que fijo que a escondidas comía algo. Pero se puso a reir en plan nervioso diciendo que no, que para nada, que god está en lo alto del cielo y lo ve todo.

A lo que yo repuse que yo sí lo pillé picando algo entreayunos.

Y no se si se ofendió o qué, pero entró precipitadamente en el badulaque despidiéndose con un montón de noes en la boca.

Luego subí las escaleras algo preocupado, a ver si insinuar que comes durante el ramadán a escondidas de dios es como cagarse en sus muertos, o llamarlo maricón de mierda, o algo así.

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8 Septiembre 2008

Una digestión

Mientras mi cuerpo termina de hacer la digestión antes de irme al gimnasio, escribiré para mí lo que recuerdo del sábado por la noche, que fue divertido.

Me encontré de nuevo con la jovencita lesbiana con la que no hablamos de nada excepto música; decirnos que yo soy mejor que tú en lo que quieras; y lo que dé la partida de cartas mientras nos emborrachamos.

Llegamos a la disco-gay de siempre y ya empieza a perder gracia la broma de "a ver si te lías con un tío". Y se me escapa una mirada de las mías y la tía me dice que vale que lo siente.

Llegamos a la barra y nos encontramos a Meg Ryan.

Me enamoro. Y ella dice que está ahí emborrachándose para perder la vergüenza, que es muy tímida.

Me pregunta si mi amiga entiende a lo que le digo que sí pero que por dios me haga el favor de no ser lesbiana. A lo que contesta que recientemente ha descubierto que lo es, y que mi amiga jovencita lesbiana es monísima y que haría con ella lo que fusiese.

Me bebo mi cubata mientras las dos se regalan estupidas sonrisas precoitales. Y decido que al menos estás dos liarse se lían. Porque me utilizan a mí de telefonillo... "dile que es simpática... oye, que dice que te líes con ella..." y así.

Estas son las tonterías absurdas que me divierten. Encontrarme una noche cualquiera haciendo el imbécil entre desconocidos.

Meg me sonrie y dice que vayamos con sus amigos, que tiene un amigo muy majo que no es gay.

Vamos y me encuentro a David Duchovny (o como sea). Cuando nos saludamos nos damos la mano y nos brillan los ojos... y nos sonreimos como se sonríen dos sepias en medio de un desierto. Como buenos machotes nos damos la mano fuerte, nos decimos hola, y no nos hablamos nada. Porque somos así. Incluso guardamos las distancias, por si acaso.

Me escriben "tócame" en las mejillas con lápiz de ojos. Pero mi planta de "no me molan las discotecas" prevalece por encima de todo y nadie me pellizca un pelo. Yo sigo dándomelas de catalizador y escribo "bésame" en las mejillas de mi amiga. Y las dos se tontean con timidez. Vaya par.

Dicen de ir a otro sitio y vamos. A la amiga lesbiana la persigue por un lado una ex de su ex, que ya es lío, y todo el mundo la quiera pero sólo tiene ojos para Meg, que sólo tiene boca para decir que es que lo está dejando con su novio y que no quiere liarse hasta que formalmente corte.

David duchovny atrae tías que da gusto, y se pone a hablar con dos minifaldas con pendientes redondos y grandes. Yo iba a acercarme pero la lesbiana me pilla del cuello, me da un beso y me pide que baile con ella.

Yo no entiendo una mierda y un francés le pide a una francesa que nos haga fotos a los dos. A él y a mí. Y va y me abraza. Con las dos manos lo planto a un metro, y mientras me borro lo escrito con baba le digo que yo ni hablo francés ni estoy aquí para reconvertir mi sexualidad. La francesa sonríe y se pone a hacer fotos conmigo. Sabiendo lo fotogénico que soy, pongo cara de diplodocus a cada toma.

Nos hacemos cien fotos con todos y entre todos.

Se declara la hora de irse porque me duelen las rodillas y la jovencita lesbiana está agarrada a mí como si yo fuera un palo. Es su forma de espantar las moscas.

A la salida nos despedimos de todos, y la acompaño hasta medio camino de su casa. ¿no es tan machota? pues que ande sola como un campeón. Pero esto sólo lo pienso sin malicia y no le digo nada.

Pero algún día sí le diré que le huele el sobaquillo. Lo malo es que no sé cómo.

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8 Septiembre 2008

Una boa

Por la autopista tuve la extraña sensación de no mirar bien.

Cuando estoy en un sitio nuevo las cosas me parecen anchas, y veo los colores con más brillo, y la proporción de las cosas. Pero cuando ya he pasado por ahí varias veces; todo el lugar se empaqueta y se rotula como "ese sitio". Y ya no me fijo al detalle.

Ya me lo conozco.

En la autopista vi un destello de cuando aquello era desconocido. Y de que una vez yo miré esto como si fuera una boca gigante, engulléndolo todo mientras avanza. Y por un instante miré como si fuera la primera vez.

Pero sólo un instante: Hay que hacer mucha fuerza para mirar sin recordar.

Porque ya sé lo que hay detrás de la próxima curva.

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6 Septiembre 2008

Unas pinceladas

Hay quien la pinta de hijo de puta la lleva pintada en su cara de orangután.

Hay días en los que no puedo sufrir la verborrea hiperactiva.

A veces una voz calmada me saca una espinita mal clavada. Hoy me han liberado de un garfio.

Me he matado ochenta y tres veces en la autopista.

Mi firma es como escribir una G y tropezar.

3 de picas.

¿A que ya conduzco mejor? ... De puta madre.

Esto no compensa.

Estás más delgado.

Tenía ganas de hablar contigo.

Curry, pollo, zanahoria, champiñones, cebolla, tallarines, ternera, lechuga.

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5 Septiembre 2008

Una libertad

Estos últimos días he tenido poco que hacer por las mañanas, y me ha dado tiempo de recordar esto:

http://www.youtube.com/watch?v=EQ4_1FlQC04

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4 Septiembre 2008

Un senil

Guardando licores en el congelador me he encontrado un platito de tomatitos congelaos. Los dejé ahí ¿ayer? para que se refrescaran -cada verano me salen nuevos inventos para combatir el bochorno del asadero de pollos que es esta mi casa- y está visto que me olvidé.

Ayer también me dejé la plancha encendida unas horitas, por aquello de consumir a lo tonto y tal.

Hace dos días no encontré el casco de la moto porque me lo dejé junto a los buzones, abajo.

Pero estoy tranquilo. Me digo que estoy feliz y que no me preocupan estas tonterías.

Además el techo de la estupidez lo tengo en un maravilloso día de hace cuatro años: Al abrir la nevera me encontré el pote de café soluble. Junto al azúcar, en uno de los armarios, tenía una hermosa cuajada de un litro en modo de botella de leche fresca.

Todavía me queda mear en la lavadora y tirar calcetines al water, Tirar la pizza a la basura y meter el plástico en el horno. Y hacerme una paja en la tumbona de la piscina, con tranquilidad.

Todo se andará.

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